Uno de los elementos de seguridad más eficientes en la actualidad son las llamadas cercas electrificadas, mismas que ofrecen la posibilidad efectiva de limitar los accesos no permitidos a sus instalaciones.


Las cercas electrificadas funcionan a partir de delimitar una propiedad con un alambrado que ejerce descargas eléctricas con impulsos de miles de voltios por lapsos menores de un milisegundo, pero en repeticiones de entre 1 y 2 hertzios.


Cuando un intruso pretende entrar a sus instalaciones, atravesando la cerca, recibe una descarga electrostática, es decir, una fuerte corriente eléctrica repentina y temporal.


La descarga electrostática no es mortal para humanos ni animales, ya que la descarga no supera algunas decenas de Joules, pero si provoca un fuerte “golpe” que puede dejar inconsciente al transgresor.


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